XXI Festival de la Nieve y el Hielo en China

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Fotos:EFE y Reuters
05 de enero 2004.

XXI Festival de la Nieve y el Hielo en China

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05 de enero 2004. »


Harbin, la ciudad más septentrional de China, inauguró a 25 grados bajo cero su XXI Festival de la Nieve y el Hielo, una increíble exposición de enormes estatuas de nieve, palacios de hielo y réplicas en tamaño casi real de famosos monumentos cuyas paredes están hechas de agua helada.

El mejor momento del día para visitar las exhibiciones es la noche, donde bien abrigado para afrontar temperaturas de hasta 40 grados bajo cero se puede ver un espectáculo casi onírico, el de los palacios y edificios de hielo iluminados con miles de luces de colores.

Durante los meses de enero y febrero, esta ciudad de la región conocida como Manchuria exhibirá un Museo del Louvre (con sus modernas pirámides de la entrada), un Arco de Triunfo parisino o un Palacio de Verano, todos hechos con bloques de hielo de unos 80 centímetros de largo y 40 de ancho.

El festival de hielo más célebre, según los entendidos, es el de la ciudad japonesa de Sapporo, y otros similares se celebran en países como Italia o Noruega, a los que la ciudad de Harbin decidió imitar.

Con un espectáculo de fuegos artificiales y música y danzas tradicionales chinas, Harbin dio comienzo a un acontecimiento que cada año atrae a 15 millones de turistas, sobre todo chinos del sur que nunca han visto la nieve y quieren ver el invierno "de verdad".

En los últimos 21 años, cientos de famosos monumentos de todo el mundo han sido reproducidos en hielo en Harbin, desde la Basílica de San Pedro a las pirámides aztecas o la Catedral de Notre Dame, y el reto es hacer cada año mayores réplicas y con estructuras de ingeniería más complicadas.


No pudo faltar en esta ocasión, como cada año, una copia congelada de la Muralla China, en realidad un tobogán por el que los más atrevidos se pueden deslizar a velocidades vertiginosas.

Las exposiciones, repartidas en dos parques de estructuras de hielo y una isla de estatuas de nieve, son visitadas por ricos taiwaneses y hongkoneses que buscan algo diferente, rusos siberianos del otro lado de la frontera (que está a sólo unas decenas de kilómetros) y en general curiosos por ver un raro espectáculo.

Para crear estas edificaciones, los harbineses, gente de carácter duro y acostumbrada al frío, extraen hielo del río local, el Songhua, afluente del Amur (que separa a Rusia y China en el este de ambos países).


"Lo sacamos de debajo del puente de la ciudad, a menos de un kilómetro, y lo cortamos con sierras mecánicas, aunque antes era a mano", comentó a EFE un cortador de estos bloques.

Algunos de estos cubos de hielo son ahuecados para introducir en ellos luces fluorescentes que luego por la noche crearán el impactante efecto multicolor, algo "kitsch" pero sin ninguna duda inolvidable y casi único.

Antes de 1984, la ciudad era un centro de industria pesada y agricultura, visitado sólo por los rusos del Lejano Oriente que iban de compras al país vecino, pero luego se convirtió en una ciudad que vende con éxito la idea del turismo del frío.


Ahora, Harbin ha cambiado su imagen por la del arte de la nieve y el hielo, con una fórmula que ha tenido mucho éxito en China y alrededores, aunque en el resto del mundo todavía no es conocida, por lo que la ciudad quiere promocionarse más en el extranjero.

En los últimos tres años el Ayuntamiento de esta ciudad, que se apoda a sí misma "La Disneylandia helada", ha invitado a una delegación de la Organización Mundial de Turismo a visitar el lugar y a aconsejarle en métodos de promoción al exterior.


El festival también incluye una competición de escultores de nieve procedentes de 13 países, que el próximo fin de semana intentarán modelar el arte más vanguardista con la nieve, la materia prima más abundante en el inhóspito invierno manchú.

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